Publicado: 21 de Marzo de 2016

Con la irrupción de la crisis en el 2008, hemos asistido a una caída generalizada de ingresos así como encarecimiento de la energía. Es por ello que los propietarios de alquiler vacacional se han visto obligados a ingeniárselas para sobrevivir reduciendo costes con inventos como el uso de temporizadores de monedas para limitar el consumo del aire acondicionado en complejos y apartamentos vacacionales.

Estos aparatos funcionan con fichas o monedas de 1 euro y se programan según las necesidades y deseos de la propiedad, por ejemplo, asignando a cada euro una duración de cinco horas de climatización.

De este modo se limita el uso del climatizador y se obliga a los usuarios a practicar un consumo responsable de energía, reduciendo la factura eléctrica de forma drástica, alargando la vida del climatizador, y logrando una pequeña recaudación en monedas. Además, se reducen de forma notable las emisiones de CO2, con el consiguiente beneficio para el planeta.

El Limitador de aires acondicionados tiene la peculiaridad de que sólo descuenta tiempo cuando el aparato está encendido, al apagarlo, la cuenta atrás se paraliza y no se hace consumo.

Existen dos modalidades en cuanto al funcionamiento del limitador: la modalidad de Prepago, por el que se cobra desde el primer minuto de uso del climatizador; y la modalidad de Precarga, que consiste en cargar determinadas horas gratuitamente por día de estancia y, en el caso de que el turista exceda este tiempo, introducir monedas para seguir disfrutando del servicio asumiendo el coste.

En España tenemos un grave problema con el calentamiento global, que se deriva en parte de las emisiones de CO2 provocadas por el aire acondicionado. Además nuestro país es potencia mundial en visitas de turistas por lo que, con un millón y medio aproximado de alojamientos vacacionales, es imperioso controlar las horas de funcionamiento de los equipos de aire acondicionado y erradicar los consumos muertos. Así, reducimos el coste energético de nuestra economía, las costosas averías de los climatizadores y las emisiones de CO2.

No en vano, este sistema limitador de los aires acondicionados supone pues un factor dinamizador de nuestro sector turístico, reduciendo de manera sustancial sus costes de explotación y liberando recursos para otras necesidades.

En definitiva, se trata de un dispositivo fácil de usar y de instalar que aporta grandes beneficios para la propiedad, para la economía española y para el medio ambiente.